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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XXI). Orígenes de la Hermandad de San Juan Evangelista

Los antecedentes de la devoción a San Juan Evangelista en Tarancón hay que buscarlos en la existencia de una imagen de este santo, de pequeño tamaño y de vestir, que a finales del siglo XIX se veneraba en la capilla del Nazareno de la Parroquia de la Asunción. Esta imagen no tenía cofradía propia, pero participaba en las procesiones de la Semana Santa a comienzos del siglo XX. Este paso hubo de pertenecer a la desaparecida Cofradía de la Veracruz, de la cual sabemos que tenía varios pasos desde el siglo XVII.

La actual hermandad de San Juan Evangelista fue fundada en 1951 por un grupo de jóvenes taranconeros. Este grupo quería ingresar en la Hermandad del Santo Entierro y Soledad, pero se encontraron con que se había agotado el tejido negro necesario para realizar las túnicas de dicha cofradía. Enterado el párroco de Tarancón don José María Alfaro les propuso crear una nueva hermandad y desfilar en las procesiones con la imagen del evangelista San Juan, de tamaño reducido, que existía en la parroquia. Para ello se pusieron en contacto con el comerciante don Antonio Guillén Abad, del que era propiedad la imagen. De esta forma se preparó la cofradía para participar en las procesiones de 1951 con unas andas prestadas por la Hermandad de San Roque. Pero aquel año no pudo salir por causa de la lluvia.

Sería en 1952 cuando se procedió a formalizar la constitución de la hermandad, con una captación de hermanos. El 12 de junio de aquel año se procedió a levantar la primera lista de cofrades, siendo en total 35 hermanos. Actuaba como presidente don Julián Bonilla y como secretario y tesorero don Tomás Revuelta Osteso.

El reglamento de la Hermandad fue aprobado por el obispo de Cuenca don Inocencio Rodríguez, el 21 de febrero de 1953. Constaba de diez capítulos divididos en treinta y dos artículos.

En los años 50 se produjeron muchas altas, en campañas continuas para captación de hermanos, destacando los años 1955 y 1956 en que ingresaron en la hermandad 44 y 39 hermanos respectivamente.

Se tenía la costumbre de celebrar la fiesta de San Juan Evangelista el 27 de diciembre, o día próximo, conforme se había recogido en el reglamento de 1953. Ese día se festejó muchos años, con misa solemne, sermón, y algunos años procesión. Incluso se llegaban a gastar varias docenas de cohetes. Después de la función religiosa, se acostumbró a invitar a una limonada a los hermanos. La solemne función en honor de San Juan se convirtió, de ese modo, en uno de los acontecimientos más importantes del año para la hermandad.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XX) La Hermandad de Medinaceli en el último cuarto del siglo XX

Mediada la década de los 70 se experimentó un momento de recuperación. Un grupo de jóvenes venía ayudando a don Miguel Alcázar desde hacía algunos años, y gracias a su entusiasmo se atajaron distintos proyectos. En 1978 se adquirieron unas andas mayores a la Hermandad del Prendimiento de Cuenca.

Al año siguiente, 1979,  se estrenó una nueva imagen del Cristo de la Agonía, de tamaño natural. El antiguo Cristo de la Agonía pasaría más tarde a presidir el presbiterio de la Capilla de la Santa Cruz y San Rafael, en la Residencia de Ancianos.

Tras una ardua campaña de recaudación de fondos, en 1981 se adquiría el paso del Descendimiento para la procesión de Viernes Santo. Para poder sacarlo en procesión sobre las andas existentes, se acopló un tercer banzo central, que fue característico de los pasos de esta hermandad durante cuatro años.

Cristo de la Agonía, Tarancón 1996 Alejandro Garrido

La Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía se creó en noviembre de 1981, bajo la dirección de don José Luis Calonge.

La primera restauración de la escultura de Jesús de Medinaceli se realizó en Madrid en 1982, por don José Barbero Gor, del Instituto Nacional de Conservación y Restauración. El artista intervino sobre las partes más nobles de la imagen: cabeza, manos y pies.

En 1985 el paso del Descendimiento estrenó sus propias andas procesionales, de mayor tamaño, realizadas por don Antonio Fernández Piqueras.

El Cristo de la Agonía desfiló en las procesión de 1986 configurando un calvario con la Magdalena del paso del Descendimiento y un San Juan que se adquirió ese año. Era un proyecto que se venía barajando desde 1981.

Las andas adquiridas en Cuenca a finales de los 70 fueron sustituidas por otras nuevas en 1993, mientras las antiguas eran vendidas a la Cofradía de la Exaltación de la Cruz de Tarancón. Las nuevas andas serían mejoradas con elementos de talla en las esquinas en 1997, dorando las molduras doña Amparo Pedroche.

También en 1993 la hermandad tuvo que atajar el problema de ubicación de las imágenes del Descendimiento. Tras la restauración de la Iglesia parroquial, el párroco ordenó que no se instalasen en el templo aquellas imágenes que no tuvieran altar propio, entre ellas el Descendimiento. El problema se solucionaría gracias a la generosidad del vicepresidente de la Hermandad don Valentín Luna, que un tiempo después construía en su propia cerca un almacén en el que se han guardado desde entonces las andas, imágenes y enseres de la cofradía.

1. Jesús de Medinaceli, Tarancón 1981 con la banda de la oje. mañana de jueves santo_

En 1997 se restauró de nuevo la imagen de Jesús de Medinaceli por la taranconera Amparo Pedroche. La misma artista realizó ese año diversos retoques a las imágenes del Descendimiento.

A petición del vicepresidente, don Valentín Luna, se iniciaron los trámites en 1997 para solicitar la agregación de la Hermandad a la Archicofradía Primaria de Madrid, pretensión que la cofradía ya había tenido en los años 50. Tras pedir las convenientes autorizaciones al Obispado y redactar la solicitud, esta fue remitida a Madrid en el otoño de 1998, quedando definitivamente agregada a la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Medinaceli) el 11 de enero de 1999.

Aunque en 1996 se llegó a plantear la posibilidad de adquirir una imagen de la Virgen para la procesión de Miércoles Santo, los cofrades optaron mejor por sustituir las imágenes del paso del Cristo de la Agonía por otras nuevas de talla. Desde 1997 se iniciaron los contactos con distintos escultores. Pero los problemas de presupuesto, por el elevado coste del proyecto, dilató la decisión, hasta que en 1999 se optó por el modelo propuesto por don Felipe Torres Villarejo, de Quintanar de la Orden (Toledo), que se comprometió a tener terminado el paso para el otoño del año 2000.

El Descendimiento, Tarancón 2014_1

En noviembre de 2000 la hermandad organizó una serie de actos religiosos y culturales para conmemorar el 50 Aniversario de su fundación, que consistió en la pública veneración de la imagen en las distintas ermitas de la ciudad, Solemne Triduo, así como exposiciones, un concierto y la edición de un libro sobre la historia de la hermandad. Coincidiendo con la celebración del cincuentenario se bendijo el actual paso del Cristo de la Agonía.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XIX) La Hermandad de Medinaceli en la década de 1950

Los actos de culto en aquellos años fueron numerosos. Se decía misa mensual el primer domingo de cada mes, a las 8 de la mañana. Se celebraba novena a Jesús de Medinaceli que terminaba el primer viernes de marzo. En dicho día se decía misa a las 8 de la mañana con imposición de escapularios, y desde esa hora quedaba expuesta la imagen en besapiés, hasta las doce de la noche. El domingo siguiente se oficiaba misa de comunión general con sermón. Incluso en 1953 se acordaba exponer en besapiés la imagen de Jesús todos los primeros viernes de mes. La novena y la misa de comunión general se acabó suprimiendo a mediados de los años 60, cuando la hermandad pasaba por sus momentos más bajos.

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Los cultos de 1951 se realizaron en la iglesia de las Hermanas Misioneras, hoy Iglesia de la comunidad rumana ortodoxa, que hacía funciones de parroquia al estar en obras la Iglesia de la Asunción por los desperfectos sufridos por la explosión del Polvorín Militar de Tarancón en 1949.

En 1951 no se pudo participar en las procesiones por culpa de la lluvia. Sería en 1952 cuando se haría la primera salida procesional, con unas andas prestadas, y se confeccionaron hachones de mano para los nuevos cofrades. Desde ese año los capirotes de los capuchinos son granates. Se hizo costumbre en la Hermandad que al terminar la procesión de Jueves Santo el Hermano Mayor de cada año ofreciera una limonada a los cofrades.

En los años 50 se nombraban dos Hermanos Mayores, con la función de regir las procesiones, siendo el cargo bianual, de modo que cada año era sustituido uno de los hermanos mayores. Los nombramientos los realizaba la Junta General de entre una terna de hermanos propuesta por la directiva.

Altar de Medinaceli, Tarancón 2006 Luna_1.jpg

En octubre de 1952 el ebanista y hermano de la cofradía don Jesús Vadillo, presentó un proyecto de andas que fue aprobado. Para hacer frente al gasto se decidió abrir una lista de donativos que encabezó el industrial taranconero don Antonio Serrano Merlo, por lo que la Junta Directiva decidió nombrarlo Presidente Honorario. Don Antonio Serrano se puso a disposición de la Hermandad para cualquier necesidad, y en enero de 1953 expuso su deseo de regalar una nueva imagen de Jesús de Medinaceli para las procesiones. Don Jesús Vadillo, autor de las andas, realizó también el retablo para la imagen en el templo parroquial en los años siguientes.

En 1954 don Antonio Serrano, cumplió su promesa regalando a la hermandad la imagen actual, haciéndose cargo personalmente de las gestiones y adquisición en Valencia, en la casa de imaginería Royo Rabassa.

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Desde esa Semana Santa comenzó a procesionar esta cofradía la imagen del Cristo de la Agonía, de tamaño académico y propiedad de la Parroquia. Aquel Cristo de la Agonía se veneraba bajo un doselete de tela roja situado a los pies de la nave de la epístola del templo parroquial, junto al retablo de Medinaceli, justo en el lugar que hoy ocupa el cuadro de Ánimas.

En la Semana Santa de 1955 saldría por primera vez la imagen de Jesús de Medinaceli el Miércoles Santo.

 

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XVIII) Orígenes de la Hermandad de Medinaceli

Hay indicios de que la Hermandad de Jesús de Medinaceli se proyectó antes de la Guerra Civil, hacia 1934, pero no fructificó. En cualquier caso la devoción a Jesús de Medinaceli cuajó en Tarancón tras la contienda del 36, entorno a una imagen que se veneraba en la Parroquia, propiedad de las hermanas Ana e Isabel García Aldamar. Hacia 1944 se constituyó de hecho la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno, formada como una congregación devocional integrada únicamente por mujeres, y que se encargaron de preparar los cultos debidos a la imagen cada primer viernes de marzo. Además se decía misa mensual, y disponía de una capilla domiciliaria que recorría las casas de las esclavas. Esta esclavitud estaba agregada a la Archicofradía Primaria Nacional de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Medinaceli de Madrid.

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De esta rama femenina saldría la actual hermandad, que se constituía el 12 de noviembre de 1950 como “rama masculina” de la Esclavitud. Las mujeres, agrupadas entorno a la imagen de Medinaceli, animaron a sus maridos e hijos a que formasen una cofradía de Semana Santa. A esto hay que sumar el entusiasmo que puso en el proyecto don Jesús Evangelio Moragón, joven maestro conquense que impartía clases en la escuela parroquial, que fue secretario (1950 – 1955) y presidente (1955 –1959) de la Hermandad.

Durante muchos años se mantuvieron las dos ramas de la Esclavitud, masculina y femenina, totalmente independientes y con sus propias juntas directivas. De hecho, el 15 de febrero de 1953 hubo una reunión conjunta de las directivas de las dos ramas, en la que se determinó que la rama masculina se encargaba de realizar las procesiones, y la rama femenina de organizar los cultos del primer viernes de marzo y las misas mensuales, que se decían en el altar de Jesús de Medinaceli, conforme a los estatutos. Finalmente, y sin que se conozca la fecha exacta, ambas ramas quedarían fusionadas en una sola, probablemente a finales de los años sesenta.

El 4 de febrero de 1951 se volvió a reunir la Junta General, con más hermanos que en la junta fundacional de noviembre. En aquella reunión, y antes de que se redactara un Reglamento (redacción que quedó encomendada al secretario), se fijaron los fines a los que se debía dedicar la hermandad, como eran: el rendir culto a Jesús de Medinaceli, con función solemne el primer viernes de marzo; establecer turnos de guardia ante el Santísimo durante la noche de Jueves a Viernes Santo; cumplimiento pascual de confesión y comunión; asistencia a los entierros de los hermanos; y limosna a los pobres de la ciudad en Navidad.

Jesús de Medinaceli, Tarancón 2007_1.JPG

Para participar en las procesiones de la Semana Santa de aquel año, se tomó el acuerdo de confeccionar hábitos, conforme a un modelo que se iba a solicitar a la Hermandad de Medinaceli de Cuenca. Unos días después, se acordaba que el hábito consistiera en túnica morada, capirote negro y cordón de seda color oro viejo, siendo el coste de los mismos sufragado por cada hermano. Los cofrades portarían hachones de madera con bombilla.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XVII) La Hermandad de los Armaos en el último cuarto del siglo XX

Era presidente desde los años 70 don Modesto Pulpón, de oficio guarnicionero, que confeccionó  y costeó él mismo nuevos trajes, similares a los de soldados romanos. Estos trajes se usaron hasta finales de la década de los ochenta. Consistían en cascos romanos rematados de penachos rojos, lorigas de cuero rematadas en tiras a partir de la cintura, capa roja, pantalones dorados y polainas de cuero. Como armamento se mantenían las alabardas y espadas hispánicas.

Durante los años de presidencia de don Modesto Pulpón los escasos hermanos no abonaban ninguna cuota para su sostenimiento, siendo el propio presidente el que corría con todos los gastos que se ocasionaban.

Las dificultades a que se tuvo que enfrentar fueron numerosas, hasta que en 1984 la Junta de Hermandades se hizo cargo de parte de sus tradicionales cometidos, ayudando a los pocos hermanos que quedaban. De esa manera la Junta repartía entre las cofradías los turnos de guardia, de forma que esta tradición no se perdió, sino que se mantuvo.

Armaos en el Monumento Eucaristico, Tarancón 1985.jpg

Si bien en 1987 quedó formalmente disuelta, en 1988 fue reorganizada por don Pedro Jiménez, contando con 40 hermanos. En 1989 y años sucesivos se procedió a la renovación de los trajes de Armaos. Se confeccionaron los uniformes de soldados inspirados en los usados en la hermandad desde antiguo. Se caracterizan por su tipismo y se asemejan a los de los soldados españoles del siglo XVI. Consisten en casco con penacho de tres plumas metálicas y celada, coraza con peto y espaldar, alabarda y espada hispánica a la cintura, como los famosos tercios españoles, vistiendo pantalón y chaquetilla morados, y sobre la coraza banda blanca y morada. En 2001 se estrenaron nuevas corazas con la custodia labrada sobre el pecho, y nuevas espadas de metalistería.

Armaos. Tarancón_1.JPGLas distintas hermandades siguieron colaborando en las guardias hasta el año 1990, cubriendo aquellos turnos a los que no llegaba la Hermandad del Señor por la escasez de hermanos. Desde ese año se decidió sustituir las largas guardias de una hora de duración, por dos guardias de media hora separadas por otros treinta minutos de descanso.

En la década de 1990 se consolidó la Hermandad, aumentando el número de hermanos y dando entrada a mujeres. También se renovó durante esta década todo el patrimonio (corazas, espadas, cascos, alabardas, cetros, etc.).

En 1996 se planteó la posibilidad de adquirir un paso para las procesiones que representase a Jesús en el momento de consagrar el pan y el vino, pero dado el elevado coste económico se desestimó la idea.

 

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XVI) Los Armaos en el siglo XX

Iniciado el siglo XX  la Hermandad de los Armaos fue revitalizada con fuerza. Desde 1900 don Amalio Gómez se hizo cargo de la misma. En casa de don Amalio se guardaban, en un gran arcón, los uniformes y utensilios de los Armaos. Por aquellos tiempos también se encargó de la dirección de la Hermandad Baldomero el Hojalatero, el cual confeccionaba las corazas y cascos, y actuaba como protector de esta popular Cofradía el Conde de Retamoso. No había una ropa específica que se pusiesen los cofrades bajo las corazas, sino que usaban las ropas propias de la época, compuestas de pantalón y blusón.

Armaos ante la urna años 50, Tarancón.jpg

De nuevo se reactivó una vez pasada la Guerra Civil hacia 1945. Durante los años centrales del siglo XX presidió la Hermandad don Ángel Hontana. Estaba compuesta por muy pocos cofrades, y la mayoría de ellos eran a la vez miembros de la Hermandad de las Ánimas, hoy desaparecida. En aquellos años los cofrades que fallaban en sus obligadas guardias ante el Monumento, debían pagar una multa. Las guardias se cumplimentaban a lo largo de una hora completa, lo que hacía que fuesen muy duras. Como los cofrades no eran suficientes para completar todos los turnos de guardia, algunas familias pudientes, como los Parada, enviaban a sus mozos de labor para cubrir esas faltas, a cambio de una gratificación. En esta etapa confeccionaba y reparaba los uniformes “el tío Miguel Gabardina”, que era hojalatero, y las bandas que cubrían las corazas llevaban los colores de la bandera de España.

hermandad-de-los-armaos-tarancon_1También en los años 40 y 50 la Hermandad celebraba la festividad del Bautismo de Cristo, en enero, el domingo después de Reyes. La celebración consistía en una misa tras la cual los cofrades ofrecían pasas y frutos secos en el atrio de la Iglesia de la Asunción. Pudo heredarse esta costumbre de la antigua celebración del Dulce Nombre de Jesús, que en siglos pasados conmemoraba en Tarancon la cofradía del mismo nombre. Además de los actos de Semana Santa y del Corpus, la Hermandad participó algunos años en otras procesiones eucarísticas, como la de Impedidos, celebrada por la Hermandad del Nazareno.

No debió ser boyante la situación de la Hermandad de los Armaos desde la posguerra, pues la Junta de Cofradías acordó en 1955 pedir presupuesto a Madrid, de vestuario completo para una pareja de soldados romanos, pues la Hermandad no tenía dinero para realizar este gasto. Un total de 30 cofrades eran miembros de esta hermandad en 1961.

Desde comienzos de la década de los 60 la Cofradía declinó su popularidad, y el número de hermanos disminuyó, lo cual demuestra su declive, que se acentuó en los años 80, en que la hermandad entró en una etapa de escasa actividad.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XV) Los Armaos en los siglos XVIII y XIX

La Hermandad de los Armados Guardas del Monumento de Cristo se fundó en el año 1719. Era su prioste en 1833 el presbítero Rafael Muñoz. Sus funciones eran dar custodia por parejas, vestidos de soldados, al Santísimo Sacramento en el Monumento Eucarístico, desde que finalizaban los oficios de Jueves Santo hasta que se iniciaban los de Viernes Santo, y posteriormente escoltaban al Cristo Yacente, dentro del templo parroquial, durante la tarde de Viernes Santo y a continuación en la Procesión del Santo Entierro. Estos cometidos los sigue teniendo hoy en día, además de acompañar a la Custodia en la Procesión del Corpus Christi, función esta que cumplía la antigua Cofradía del Santísimo Sacramento.

José de la Ossa y Manuel González Bonilla, escoltado la urna, h. 1964 F. R..jpg

El hecho de figurar los miembros de la Cofradía vestidos de soldados obedece a una costumbre muy extendida por España desde el siglo XVII, que es la de las Hermandades de Soldadesca, o Militia Christi (Ejército de Cristo). Estas hermandades se vestían como soldados para demostrar su militancia en la defensa de la Fe, y como tales soldados actuaban en actos públicos y religiosos (misas, procesiones, o turnos de vela) de una manera simbólica. En otros actos venían a simular la presencia militar romana en tiempos de Cristo, pero sin perder su condición teológica de defensores del cristianismo. Lo más curioso es que todas estas hermandades de soldadesca suelen lucir vestimentas de soldados de los siglos XVI y XVII. La existencia de las mismas fue numerosa, y en algunas localidades, como en Tarancón, todavía perviven, con la salvedad de que es Tarancón uno de los únicos lugares de la geografía nacional donde estos “Armaos” hacen guardia ante el Monumento Eucarístico.

Armaos. Tarancón, Monumento 2004.jpg

A finales del siglo XIX la Hermandad realizaba sus reuniones y guardaba sus enseres en una casa frente a la Parroquia, propiedad de esta misma y que servía de trastero a la iglesia. Popularmente era conocida como “Casa de los Armaos”, y se corresponde con el nº 5 de la calle Castillejo.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XIV) Antecedentes de la Hermandad de los Armaos

Esta cofradía tiene sus antecedentes en la antiquísima Cofradía del Santísimo Sacramento fundada en la Parroquia de Tarancón en 1540. La Hermandad fue de gran vigor durante la Edad Moderna, pues se dedicaba a todos los actos relacionados con el Sacramento de la Eucaristía, tan reforzado por el Concilio de Trento. Tenemos constancia de que organizaba las procesiones del Corpus y de su octava, en las cuales, como en el resto de España, era costumbre que se realizasen ante la Custodia una serie de danzas por personajes ataviados representando los pecados, las virtudes, etc., además de ciertas comedias cortas, a modo de autos sacramentales, que se interpretaban en ciertos lugares del recorrido procesional. En ocasiones eran los mismos jóvenes del pueblo los que interpretaban estos autos, como en 1556, aunque en el siglo XVII era más habitual que la cofradía contratara compañías de actores para estos menesteres. También era habitual, como se coteja desde el siglo XVIII, que en la procesión del Corpus se gastara gran cantidad de pólvora a costas de la Cofradía. Esta devota hermandad celebraba los terceros domingos de cada mes, tras la misa parroquial, una procesión claustral con el Santísimo, por el interior de las naves del templo, llamada “procesión de Minerva”, pues era una costumbre extendida por el orbe católico desde el templo de Santa María sopra Minerva, en Roma.

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Pero esta primitiva hermandad se extinguía en el primer tercio del siglo XX, asumiendo la Hermandad de los Armaos parte de las funciones de la anterior, y conservando en la actualidad su estandarte.

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XIII) La Hermandad de Jesús Nazareno en la segunda mitad del siglo XX

En 1952 se generalizó el uso de hábitos morados en la procesión de Jueves Santo, pues desde la refundación de la cofradía la mayoría de hermanos figuraban en la procesión vestidos de calle. Para ello la Hermandad adquirió ocho piezas de tela morada en la tienda de tejidos “Toledo”, de la calle Zapatería, y desde aquel año se vendía la tela a los hermanos, o incluso el hábito ya confeccionado, que abonaban a la hermandad por plazos.

Los cíngulos o cordones de los hábitos también los repartía la hermandad, costeando los materiales (lana, seda, etc.) y siendo realizados por varios hermanos, como don Bernardo Catalán. En el año 1956 la hermandad repartió cordones nuevos a todos los hermanos, en total 66.

En 1960 se hizo un gran gasto en adquirir 100 faroles nuevos con tulipas, que costaron 6.530 pesetas, y que sustituyeron las hachas de cera que se usaban desde antiguo en las procesiones. Y en 1961 se adquieren unas andas a la Hermandad de Jesús de las Seis de Cuenca, que antes habían servido para el paso de Jesús y la Verónica de dicha hermandad conquense. Ese año se compraron por primera vez flores (claveles) para adornar el paso en la procesión de Jueves Santo. Para poder hacer frente a estos gastos se vendieron las andas antiguas a la Hermandad del Corazón de Jesús de Tarancón.

A la bodega particular de don Juan Pedro era costumbre que acudiesen los hermanos en la noche de Jueves Santo, tras la procesión, para tomar vino en tazas de barro en conmemoración de la institución de la Eucaristía por Cristo en esa noche.

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La imagen del Nazareno estrenó nueva túnica de terciopelo en 1968, que costó 8.094 pesetas. Y en 1969 se trajeron de Cuenca las imágenes de la Verónica y el Cirineo para acompañar al Nazareno, imágenes estas que hoy en día no procesionan.

Pero a comienzos de los años 70 se notó cierto desánimo, pues los hermanos empezaron a dejar de participar en las procesiones. Por ello en 1969 se tuvo que hacer una plataforma con ruedas para usarla como carroza de las andas, ante el temor de que no acudiesen suficientes hermanos a sacar la imagen. Pero esto no llegó a ocurrir, y la plataforma no se utilizó nunca, siendo vendida a la Hermandad del Santo Entierro en 1972.

El año 1973 supuso un vuelco total por los muchos proyectos que se acometieron. Se realizaron algunos arreglos y retoques de pintura, tanto a las esculturas como a las andas. Se compró el paso del Beso de Judas, en Olot, y se adquirió un portabanderas. El cambio de rumbo de la Hermandad se hizo patente a partir de esos años. El número de hermanos aumentó.

El paso del Beso de Judas estrenó andas en 1975. En 1979 se adquiría el paso de la Virgen de la Piedad. Además, desde los años 40 la cofradía salía también en procesión el Viernes Santo con el paso de la Cruz Desnuda, que se montaba con la misma cruz que llevaba al hombro el Nazareno. A finales de los 70 se sustituyó esta Cruz por otra.

La banda de tambores y cornetas fue creada en el año 1978. En los años siguientes se fue ampliando el número de instrumentos, como en 1981 y 1982. Además de en las procesiones de la Semana Santa, la banda de la Hermandad realizaba otras actuaciones a lo largo del año. Esta banda llegó a contar durante dos años (1992 y 1993) con una sección de gaitas, aprobada en 1990 por la Junta Directiva.

En 1982 se realizó otra fuerte campaña de recaudación de dinero para la adquisición del paso de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén.

Desde el fallecimiento de don Juan Pedro Olmedilla (1984), en cuyos locales se guardaban los enseres, la hermandad tuvo que iniciar las gestiones para hacerse con una sede propia en la cual poder recoger su patrimonio. En julio de 1987 se adquirió un terreno en las afueras de la ciudad, en el moderno barrio de la Peña del Águila, donde en los años 1988 y 1989 fue construido el almacén de la cofradía.

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En 1988 eran adquiridas unas nuevas andas para el paso de “La Borriquilla”.

El paso de la Flagelación se estrenó el Jueves Santo de 1991.

El paso de la Cruz Desnuda fue cambiado en 1997 por el nuevo realizado por los Hnos. Cavero, y para la que se estrenó también nuevo sudario. Las andas del Nazareno, estrenadas en 1988, renovaron su decoración con nuevos motivos tallados en 1998, siendo completamente restauradas.

En el año 2000 procesionó el nuevo grupo escultórico del Camino del Calvario, adquirido a don Luis Salmerón, de Socuéllamos, en sustitución del Nazareno antiguo, motivo por el cual se realizaron obras en la sede, con la construcción de una habitación para la adecuada conservación de las esculturas. También se procedió a la restauración de la imagen del Nazareno antiguo, por el mismo autor del nuevo paso.

 

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LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XII) La reorganización de la Hermandad del Nazareno tras la Guerra Civil

Sería el 25 de marzo de 1946 cuando se retomasen oficialmente las actividades de la cofradía, por iniciativa de don Carlos Tricio, que fue su presidente en los años cuarenta, y don Juan Pedro Olmedilla, contabilizándose en la reunión de aquel día 74 hermanos y 55 hermanas.

Juan Pedro Olmedilla, Julián Alcázar y Juan el Moro, de izq a dcha. h. 1958. F. R.Para regir la Hermandad se establecieron en aquella junta de refundación unas sencillas normas. Se imponía una multa de cinco pesetas a los que no asistiesen a la procesión de Jueves Santo o a la Misa de Impedidos. Se fijaba una cuota de entrada de diez pesetas y una cuota anual de cinco. Quedaba prohibido que en la procesión llevasen la imagen del Nazareno personas ajenas a la hermandad, y se eximía a los menores de 18 años de asistir a los actos reglamentarios. Los hermanos entrantes tendrían obligación de ser mayordomos, y asumían la responsabilidad de llevar la imagen en la procesión y de asistir a los entierros de los hermanos.

Desde ese mismo año 1946 la hermandad volvió a desfilar el Jueves Santo con una nueva imagen de Jesús Nazareno inspirada en la destruida durante la Guerra Civil, pero la imagen, y sus andas, debieron ser adquiridas en fechas anteriores por particulares, pues en las cuentas de la Hermandad no figuran gastos al respecto. Uno de los principales valedores de esta hermandad fue don Juan Pedro Olmedilla, que fue su secretario y presidente durante algunos años.

Lo que sí se reparó en 1946 a costas de la hermandad fue la capilla, cuyo arreglo importó 1.387,65 pesetas, que se pudieron conseguir gracias a la venta de una viña que había regalado un hermano para tal fin. También se instaló el retablo actual, a costas de don Esteban Guillén.

La actividad de la hermandad se empieza a normalizar en 1947, con la celebración de la Misa el Domingo de Impedidos, la compra de cera y faroles, y otros elementos para las procesiones que se completarían en años sucesivos.

Entre los gastos se vuelven a reflejar los referidos a los entierros de hermanos, al igual que antes de la Guerra Civil. Se abonaban 60 pesetas por el entierro de cada hermano, pero esta costumbre se acabó abandonando en los años sesenta.

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