LA SEMANA SANTA DE TARANCÓN: HISTORIA DE LAS HERMANDADES (XXI). Orígenes de la Hermandad de San Juan Evangelista

Los antecedentes de la devoción a San Juan Evangelista en Tarancón hay que buscarlos en la existencia de una imagen de este santo, de pequeño tamaño y de vestir, que a finales del siglo XIX se veneraba en la capilla del Nazareno de la Parroquia de la Asunción. Esta imagen no tenía cofradía propia, pero participaba en las procesiones de la Semana Santa a comienzos del siglo XX. Este paso hubo de pertenecer a la desaparecida Cofradía de la Veracruz, de la cual sabemos que tenía varios pasos desde el siglo XVII.

La actual hermandad de San Juan Evangelista fue fundada en 1951 por un grupo de jóvenes taranconeros. Este grupo quería ingresar en la Hermandad del Santo Entierro y Soledad, pero se encontraron con que se había agotado el tejido negro necesario para realizar las túnicas de dicha cofradía. Enterado el párroco de Tarancón don José María Alfaro les propuso crear una nueva hermandad y desfilar en las procesiones con la imagen del evangelista San Juan, de tamaño reducido, que existía en la parroquia. Para ello se pusieron en contacto con el comerciante don Antonio Guillén Abad, del que era propiedad la imagen. De esta forma se preparó la cofradía para participar en las procesiones de 1951 con unas andas prestadas por la Hermandad de San Roque. Pero aquel año no pudo salir por causa de la lluvia.

Sería en 1952 cuando se procedió a formalizar la constitución de la hermandad, con una captación de hermanos. El 12 de junio de aquel año se procedió a levantar la primera lista de cofrades, siendo en total 35 hermanos. Actuaba como presidente don Julián Bonilla y como secretario y tesorero don Tomás Revuelta Osteso.

El reglamento de la Hermandad fue aprobado por el obispo de Cuenca don Inocencio Rodríguez, el 21 de febrero de 1953. Constaba de diez capítulos divididos en treinta y dos artículos.

En los años 50 se produjeron muchas altas, en campañas continuas para captación de hermanos, destacando los años 1955 y 1956 en que ingresaron en la hermandad 44 y 39 hermanos respectivamente.

Se tenía la costumbre de celebrar la fiesta de San Juan Evangelista el 27 de diciembre, o día próximo, conforme se había recogido en el reglamento de 1953. Ese día se festejó muchos años, con misa solemne, sermón, y algunos años procesión. Incluso se llegaban a gastar varias docenas de cohetes. Después de la función religiosa, se acostumbró a invitar a una limonada a los hermanos. La solemne función en honor de San Juan se convirtió, de ese modo, en uno de los acontecimientos más importantes del año para la hermandad.

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